En esta sección encontrará algunos artículos acerca de los temas de mayor incidencia en la realidad colombiana actual. Elija el tema de su interés:

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Paz y Convivencia

 

Farc - Plagio masivo en Chigorodo - 21-Agosto-2002

Autodefensas presionan desplazamiento forzado - 20-Agosto-2002

Masacrados campesinos en Valencia - Cordoba - 05-Agosto-02

Asesinado lider indigena en Dabeiba - Antioquia - 27-Julio-2002

Artefacto explosivo genera panico y dolor en Medellín - 24-Julio-2002

Eln ataca en Antioquia misión Medica 20-Julio-2002

Farc incursionan nuevamente en Campamento - Antioquia - 20-Julio - 2002

Pastrana ofrece dos millones de dólares por cada miembro del secretariado de las Farc - 28 Junio 2002

Capturado Jefe Militar de las Farc por agentes de la DEA - 22 Junio de 2002

Condicionan la liberación del Gobernador de Antioquia - 18 Junio de 2002

En Colombia las Farc son responsables de atrocidades HRW - 15 Junio de 2002

Las Farc son Terroristas - 15 Junio de 2002

ELN ... cerró puertas a la Paz - 02 Junio 2002

FARC y AUC insisten en la necesidad de Dialogos - 30 mayo 2002

FARC y AUC son culpables en hechos de Boyajá Chocó, dice ONU - 25 mayo 2002

A juicio El Mono Jojoy por asesinato de Indigenistas americanos - 25 mayo 2002

Qué Ideal Político- 18 Mayo 2002

Crisis Humanitaria en Bojayá Chocó - 15 Mayo 2002

Incursión armada deja 117 víctimas civiles - 15 Mayo 2002

En marcha de la no violencia, FARC secuestran al Gobernador de Antioquia -

Las Farc estremecen a Urabá, vuelven las masacres -

La misión médica objetivo de la guerra..! -

Las FARC... en guerra abierta contra el DIH -

Voces de un secuestro... FARC asesinaron una ilusión -

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Medio Ambiente

La Naturaleza: otra víctima de la Guerrilla en Colombia.
Impacto ambiental de la subversión.

Informe no gubernamental ambiental.

1.INTRODUCCIÓN
2. PATRIMONIO NATURAL
3. UNAS CRUDAS ESTADISTICAS
4. GUERRILLA Y NARCOTRAFICO: UNA ALIANZA MORTIFERA
5. BIODIVERSIDAD EN PELIGRO
6. CONTRA LOS PARQUES NATURALES
7. CONCLUSIONES
8. BIBLIOGRAFÍA
Créditos

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1.INTRODUCCIÓN

Con sus escasos 1'200.000 kilómetros cuadrados de territorio, Colombia, ubicada en la esquina norte de Suramérica, es uno de los tres primeros países en riqueza biológica del mundo. Tiene el 15% de todas las especies existentes, según lo reconocen expertos como E.O. Wilson, profesor de la Universidad de Harvard, y autoridad internacional en biodiversidad.

No obstante, desde hace tres décadas, la guerrilla colombiana financiada por el narcotráfico se ha encargado de hacerle la guerra a esa extraordinaria riqueza natural.

Las guerrillas de las FARC y del ELN, en los últimos 14 años han dinamitado más de 700 veces las tuberías que conducen petróleo del interior del país hacia la costa, ocasionando derrames de crudo estimados en 1'600.000 barriles, sobre zonas ecológicamente sensibles.

Desde los comienzos del narcotráfico, la mafia de las drogas y sus aliados guerrilleros han talado un promedio anual de 60.000 hectáreas de bosque y selva natural, con el propósito de establecer y ampliar sus cultivos ilícitos de coca, marihuana y amapola, lo cual ha producido una grave deforestación y causado la desaparición de numerosas fuentes de agua. Esto tiene serios efectos sobre la población rural del país, además de poner muchas especies de flora y fauna (algunas de ellas únicas en el mundo) al borde de la extinción.

Además, durante el proceso de elaboración de la cocaína y otras drogas se vierten residuos químicos al subsuelo de las selvas tropicales húmedas y a sus ríos, envenenando las aguas y causando altísimos niveles de contaminación en los ecosistemas aledaños.

Por otra parte, en agosto de 2000 se descubrió que la guerrilla había ordenado abrir clandestinamente 240 kilómetros de vías, atravesando 4 parques nacionales y causando graves destrozos en ellos.

Esta es la guerra contra la naturaleza que libran los grupos guerrilleros en Colombia. Una ofensiva brutal que pone en peligro no sólo esta nación sino una parte vital de Suramérica y del planeta. Es el terrorismo contra la riqueza biológica de la humanidad.

Ante todos estos asaltos el gobierno se muestra débil y vacilante frente a una subversión cada vez más indiferente hacia el tema ambiental. Se hace evidente la necesidad de que la comunidad tanto nacional como internacional repudie esos actos violentos y presione a los grupos terroristas a que detengan esa depredación.

Así mismo, se hace urgente el establecimiento de un Tribunal Internacional que juzgue con la mayor severidad los crímenes contra el patrimonio ambiental de la Humanidad. Y emplazar ante él a las organizaciones criminales cuyos atentados se describen a continuación.

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2. PATRIMONIO NATURAL

Colombia es un país verde. Se afirma que hay más diversidad en un solo árbol del Chocó que en todo un bosque de Gran Bretaña. Colombia, según el estudio "Megadiversidad" (de la Organización Ambientalista "Conservación Internacional") es la 3ª potencia en riqueza biológica del mundo, tan sólo antecedida por Brasil e Indonesia.

Dentro de un rango mundial, Colombia es el 1º país en variedad de aves, con 1750 especies (el 20% de las 8000 que existen en el mundo). Es el 1º ó 2º en anfibios con 407 especies; el 3º en reptiles con 520 especies; el 4º en mamíferos con 456 especies. Además se calcula que posee unas 590 especies acuáticas.

Por otra parte, es el 3º en primates con 27 tipos de éstos; y el 3º en mariposas con 58. Posee 180 tipos de lagartos y la variedad de insectos es tan grande que aún no se tiene ni un número aproximado de éstos.

Además, es el 2º país en flora del mundo, con más de 2.500 tipos de árboles y muchos miles de plantas que protegen el suelo, tienen características medicinales o industriales. Es por ejemplo, el 2º país en plantas angiospermas con 45.000 especies. Muchas de las especies que conforman la flora y la fauna colombianas son endémicas, es decir que sólo existen allí. En proporción a su área, es el país con mayor biodiversidad del mundo.

Por otra parte, Colombia es el 4º país en riqueza hídrica del planeta, a la vez que constituye una parte esencial del pulmón planetario del Amazonas y del sistema regulador del clima a escala global.

Sin embargo, este extraordinario patrimonio ambiental se encuentra en grave peligro: el narcotráfico y las guerrillas de origen comunista (FARC y ELN), se han convertido en los últimos 20 años en los principales depredadores.

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3. UNAS CRUDAS ESTADISTICAS

Un factor de gravísimas repercusiones sobre el medio ambiente es el accionar terrorista de las guerrillas del ELN y las FARC contra la infraestructura petrolera. Desde 1986, los grupos subversivos adoptaron la táctica de volar con dinamita tramos de los oleoductos como estrategia de guerra contra el gobierno y contra las empresas petroleras, lo cual ha ocasionado estragos no sólo en la economía del país, sino en su medio ambiente al contaminar los ríos y suelos, matar numerosas especies y dejar la tierra no apta para cultivo alguno, afectando en forma especialmente grave a la población campesina.

La cantidad de petróleo derramado en Colombia durante 14 años de atentados terroristas de la guerrilla contra el sistema de oleoductos es 11 veces mayor que la registrada durante el accidente del buque cisterna Exxon Valdez en Alaska, considerado el peor desastre ecológico del planeta por vertimiento de crudo en un ecosistema. Mientras que en Alaska, se derramaron 10,8 millones de galones, en Colombia la cifra asciende a más de 118,8 millones de galones, es decir, 1'600.000 barriles de petróleo vertidos sobre frágiles ecosistemas.

Estas crudas estadísticas no pueden dar cuenta de lo que para la naturaleza significa tener una mancha negra y espesa infiltrándose en el suelo y el subsuelo, o cayendo a las aguas de una laguna, un río, una ciénaga, un manglar o el mar.

Tal como lo explican especialistas en limpieza de petróleo, los efectos ambientales van desde la contaminación de los recursos y esterilización del suelo, hasta el impacto paisajístico. En los ríos, los derrames impiden el paso de la luz, la acción fotosintética y el oxígeno necesarios para preservar la vida subacuática, lo que disminuye la productividad del recurso ictiológico. También se contaminan las fuentes naturales para el abastecimiento de agua.

Uno de los peores daños es el de las filtraciones, porque esa mancha negra avanza hacia el subsuelo y contamina las aguas subterráneas, y el poder de recuperación de esta agua es nula, tal como explican los ingenieros ambientalistas.

Cuando estas manchas llegan a ciénagas y manglares, cada momento que pasa es desastroso. Uno de los casos más dramáticos se vivió en la ciénaga de Zapatosa en el Cesar, en donde los ingenieros demoraron 6 meses para limpiar las aguas y la vegetación de un ecosistema frágil en donde viven infinidad de especies organizadas en una cadena biológica que, cuando se rompe, altera por completo la vida en su interior.

El ingeniero Hernán Quintero, asesor del Ministerio del Medio Ambiente, explica que la contaminación hídrica causa "la muerte de algunas especies ícticas, artrópodas, especies bénticas, perifitón, zooplancton, produce cambios en el PH del agua, variación en su turbiedad, generación de procesos anaeróbicos, deficiencia de oxígeno, rompimiento de indicadores biológicos, hábitat y núcleos dentro del agua, exterminación de macrófitas, cambio en las membranas de los vegetales, disminución de la función de fotosíntesis y en general, aumento de la polución del agua."

"Con relación al recurso suelo -señala este experto- se produce un rompimiento biológico de las líneas ecosistémicas, anoxia total del terreno, formación de capas o membranas impermeables al agua, filtración de crudo sobre la tierra, lo cual reduce su nivel freático y por lo tanto produce la muerte de las especies florísticas y faunísticas, se da un cambio brusco de hábitat, así como decantación del suelo, lo que impide su proceso de enriquecimiento."

En Colombia, la voladura de oleoductos representa -de acuerdo con las Naciones Unidas- uno de los peores delitos que se cometen contra el medio ambiente y de paso, contra la humanidad.

Un informe del Ministerio del Medio Ambiente de Colombia señala 70 municipios afectados por este flagelo en 13 departamentos del país, al igual que 6.000 hectáreas de terrenos con potencial agrícola y pecuario, 2.600 kilómetros de ríos y quebradas y 1.600 hectáreas de ciénagas y humedales.

Se estima que por estos atentados una gran cantidad de crudo ha contaminado los ríos Arauca, Nuevo Presidente, Tibú, Tarra, Catatumbo, Simaña, Magdalena (el más extenso del país), San Bartolomé, Ité, Pocuné, Nechí, Cauca, Mira y Patía. Lo mismo ha ocurrido en las ciénagas de Zapatosa, Saloa, Simaña, El Estero y Playones de San Pedro.

Las cifras de la Asociación Colombiana del Petróleo dan cuenta de más de 900 voladuras de oleoductos entre julio de 1986 y septiembre de 2000.

Pero esos ataques no sólo afectan a la flora, fauna y al sistema hídrico de esta asediada república; también a la población. El caso más aberrante se dio en la madrugada del 18 de octubre de 1998, cuando el oleoducto que conduce el petróleo de Caño Limón (en los Llanos Orientales) a Coveñas (en la costa atlántica) fue dinamitado por el ELN muy cerca de la aldea campesina de Machuca (Antioquia). En pocos minutos el crudo ardiendo llegó al caserío, distante sólo 900 metros del sitio del atentado. Una atmósfera cargada de gases volátiles produjo una gran "bola de fuego" -como recuerdan los sobrevivientes- que en pocos minutos arrasó con personas, animales, cultivos, construcciones, enseres y vegetación nativa. El trágico episodio causó la muerte a 84 personas, al tiempo que 64 viviendas quedaron destruidas. Dos años más tarde, en el río Pocuné y varias quebradas cercanas aún se observa la contaminación.

Después de Machuca se han presentado otros ataques dinamiteros a los oleoductos que arrojan la cifra de al menos 25 personas heridas, incluida población infantil. Los ecosistemas y las economías de países vecinos, como Ecuador y Venezuela, también se han visto afectados por esos vertimientos.

Desde enero hasta el 15 de diciembre de 2000, el oleoducto entre Caño Limón y Coveñas fue dinamitado por la guerrilla en 90 ocasiones, de acuerdo con el periodista norteamericano Jack Sweeney, de ABC News.

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4. GUERRILLA Y NARCOTRAFICO: UNA ALIANZA MORTIFERA

En los últimos 20 años, el narcotráfico y la guerrilla se han ido fusionando hasta convertirse prácticamente en una sola cosa. Los movimientos guerrilleros en Colombia tienen como objetivo el poder territorial y económico; como modus operandi, el terrorismo y como fuentes de financiación, el secuestro, la extorsión, el asalto y el narcotráfico.

El negocio de los estupefacientes, aparte de generar corrupción y una grave problemática social local, tiene un violento impacto sobre el medio ambiente de los países productores. Para sembrar marihuana, coca o amapola, se tala y destroza el bosque como si no tuviera ningún valor.

En su libro "Senderos de la Amapola", la periodista Mady Samper reune testimonios de campesinos de distintas regiones sobre el daño social y ambiental causado por los cultivos ilícitos. Por ejemplo, refiere uno de ellos que en el Cañón de las Hermosas (Tolima), zona controlada por la guerrilla, "Para cultivar el lote de amapola se busca el bosque de niebla donde crece el monte nativo, tierras vírgenes que son las mejores y la amapola se da muy bien, pero sólo la primera cosecha. Para las siguientes la tierra ya está cansada y necesita fertilizantes (...) Después del fenómeno del Niño las plantas de amapola tienen muchas enfermedades y cada día es más difícil cultivarlas. Por esta razón el cultivador artesanal se va enmontando cada vez más arriba de la cordillera, tumbando monte para no tener que invertir en tantos insumos(...)".

Una mujer del pueblo de San José relata: "Entré al Cañón de las Hermosas cuando todavía no había llegado el apogeo de la amapola. Había poquita gente; eran puras montañas, árboles gigantes, quebradas, arroyos, todo era muy bonito. Uno veía manadas de patos silvestres anaranjados, los árboles amarillos, morados; esto era un paraíso. Uno miraba para lo alto y el cielo no se veía, con esos árboles grandes que impedían que los rayos del sol se filtraran. No estaba así como hoy, que se ve devastado".

Dice el coordinador del programa gubernamental de sustitución de cultivos ilícitos "Plante" en los departamentos del Tolima y Huila: "La amapola requiere suelos de buena calidad. Una vez el cultivador tumba la hectárea de monte tiene dos cosechas buenas; la amapola absorbe todos los nutrientes de la tierra y si no se le aplican insumos, la tercera cosecha es mínima. No le prende la mata porque la tierra está sin abono (...) Hay terrenos donde la policía ha insistido demasiado en la fumigación. Lo grave es que la gente se va metiendo a donde no llega el avión, en el bosque nativo (...) En el Cañón el problema ambiental es muy grave, ya se está viendo la escasés de agua en los acueductos por la tala de los bosques. Se han muerto muchos nacimientos de agua (...) por eso se está controlando la siembra de los cultivos ilícitos. La guerrilla le puso multa de un millón de pesos al campesino que siembre en las cañadas (...)"

La deforestación ha causado en Colombia la desaparición de numerosas corrientes hídricas. De 18.000 ríos que había en el país en 1970, se pasó a 12.000 en el año 2000 (de acuerdo con el experto Alberto Olivos). Es decir, se han perdido 6.000 en 30 años, o sea: 200 al año. Otras cifras expuestas por el ambientalista Andrés Hurtado García indican la extinción de dos ríos por día.

Desde antes de que los grupos guerrilleros tuvieran el control directo sobre la producción de cultivos ilícitos a comienzos de los años 70, establecieron un convenio con los narcotraficantes consistente en que los primeros darían protección a los segundos junto con sus cultivos y laboratorios, a cambio de un llamado "impuesto de gramaje", consistente en un porcentaje del 10 al 20% sobre la producción.

Esa alianza funcionó durante años en algunas regiones, de modo que la guerrilla ha sido partícipe en el negocio desde hace más de dos décadas, y si para las organizaciones subversivas esa actividad era inicialmente marginal, hoy es su principal fuente de financiación. La droga es para ellos una especie de moneda dura, con la cual comercian con los traficantes internacionales de armas e incluso con la mafia rusa y el Cartel de Tijuana. (Rev. Cambio/ Nov. 2000).

En las zonas del país donde hay fuerte presencia guerrillera, los cultivos ilícitos han crecido de manera vertiginosa. El gobierno norteamericano ha podido establecer que los cultivos ilícitos en la llamada 'Zona de Distensión' de las Farc, en dos años han aumentado en 50% y llegan hoy a 15.000 hectáreas. El 90% de la cocaína que se consume en los E.U. proviene de Colombia, y el 80% de los cultivos de coca de Colombia se encuentran en el Putumayo (región de fuerte influencia guerrillera). (Estudio del periódico El Espectador, 26 Dic. 2000).

Además de la deforestación causada por los cultivos ilícitos, se están envenenando los ríos colombianos, pues a ellos se arrojan los residuos de los insumos usados para la preparación de los alcaloides, con la consecuente depredación ecológica. Los ríos más afectados por los precursores químicos utilizados en el procesamiento de la hoja de coca y pasta básica de coca son: el Guaviare, Vaupés, Orteguaza, Caquetá, Putumayo, Caguán, Guainía y Vichada.

Se estima que cerca de 240.000 toneladas métricas de desperdicios químicos son vertidas al año en ríos y quebradas que suministran agua para los procesos de elaboración de cocaína. Estas sustancias químicas (o precursores) son en su mayoría derivados de hidrocarburos, éteres, alcoholes, ácido sulfúrico y ácido clorhídrico, por lo tanto, altamente contaminantes.

Además del vertimiento de precursores químicos a los ríos, éstos reciben una gran cantidad de plaguicidas, fertilizantes inorgánicos y otros compuestos muy contaminantes usados en los sembradíos de coca y amapola.

Por todo esto, los grupos subversivos han sido catalogados no sólo como terroristas sino como "narcoguerrilla". Término que acuñó el embajador norteamericano Lewis Tambs en la década de 1980. (F. Castillo).

Gradualmente han ido creciendo los cultivos de coca y amapola (para producir cocaína y heroína) auspiciados y protegidos por las guerrillas de las FARC, ELN y EPL, y por otros grupos armados (como las autodefensas ilegales), a pesar de las fumigaciones efectuadas por la policía.

La guerrilla y sus aliados narcotraficantes hasta 1995 destruían anualmente un promedio de 50.000 hectáreas de bosque y selva natural. Entre 1995 y 1999 esa cifra ascendió a 70.000 hectáreas anuales. Todo con el propósito de ampliar sus cultivos ilícitos.

En 1990 había 40.000 hectáreas sembradas de plantas de coca;
En 1994 eran 44.000;
En 1998 eran 95.000;
En 1999 eran 130.000.

En 1995 había 6.500 hectáreas sembradas de amapola;
En 1999 había 7.500.

Según el profesor Jorge Palacio, de la Universidad Nacional: en sólo el departamento del Caquetá, el número de hectáreas dedicadas a cultivos ilícitos (coca, amapola, marihuana) pasó de

0 en 1966 a
1.500 en 1978 a
7.000 en 1988 a
30.000 en 1998.

Refiere este mismo especialista: "En el Caquetá y la Amazonía, luego de las bonanzas de precios y demandas de los productos ilícitos, sólo quedan los espacios vacíos en el bosque y el subsuelo, y la degradación social." Todo ello redunda en la destrucción del ecosistema estratégico más valioso del país, e impide su aprovechamiento de modo sostenible.

Hasta para la ciencia se han cerrado las zonas que controla la guerrilla. Hay que recordar aquí el rapto, a mediados de 2000, de un grupo de estudiantes de biología, por parte del ELN en las montañas de Antioquia. Y el secuestro de un grupo de entomólogos norteamericanos.

La Amazonía colombiana, parte vital de la que se considera una de las últimas grandes reservas ambientales del planeta, se encuentra en peligro por cuenta de la proliferación de cultivos ilícitos auspiciados por las FARC y otros grupos.

Análisis de imágenes satelitales obtenidas por el Departamento de Estado de los E.U., muestran claramente que por lo menos 120.000 hectáreas están sembradas con cultivos ilícitos en esta vasta zona selvática. Los sembradíos se encuentran distribuidos entre los departamentos de Caquetá, Guaviare, Putumayo y la Serranía de San Lucas.

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5. BIODIVERSIDAD EN PELIGRO

Según el Plante (Plan Nacional de Desarrollo Alternativo), los cultivos de coca se concentran en los bosques húmedos tropicales de la Amazonía y los de amapola en los bosques alto-andinos de niebla.

En esta última región también existe una gran diversidad de recursos genéticos vegetales y animales, muchos de ellos aún desconocidos. "En julio de 1996, el biólogo J. Patton, en un viaje de reconocimiento a la región andina colombiana, encontró 6 nuevas especies de mamíferos, 4 de ratones, un marsupial y una musaraña. Seis especies no clasificadas en un plazo de dos semanas constituyen un hallazgo bastante relevante (...) cada mamífero que se descubre trae consigo una amplia gama de parásitos y patógenos y nuevos datos para la investigación de bio-geografía, evolución y conservación. " (Villamil).

Hoy en día, el área de la investigación genética es una de las más prometedoras, pero todo este patrimonio se encuentra en un inminente peligro.

La importancia científica y como ecosistema estratégico de la Amazonía empezó a hacerse patente desde comienzos del siglo XX y se cree será dominante en la primera mitad del XXI, en áreas de importancia global, como espacio regulador del clima, el equilibrio térmico, los ciclos hídricos, como sumidero de CO2 y reserva de biodiversidad planetaria.

En términos generales, el establecimiento de una hectárea de coca significa la destrucción de 4 hectáreas de selva amazónica, teniendo en cuenta que el fuego que emplean para despejar el terreno es incontrolado y que el derribamiento de árboles se hace sin ninguna técnica. Por lo tanto, en Colombia el solo cultivo de coca ha destruido entre 160.000 y 240.000 hectáreas de selva tropical en los biomas de la Orinoquía y la Amazonía.

Teniendo en cuenta la gran biodiversidad de la región amazónica, un estimado de 210 especies de mamíferos, 600 especies de aves, 170 de reptiles, 100 de anfibios y más de 600 de peces están potencialmente expuestas a la extinción, según un informe de la Comisión Amazónica de Desarrollo y Medio Ambiental, patrocinada por la ONU y el BID.

En la flora también el peligro acecha a géneros únicos en el mundo; el 80% de las especies arbóreas conocidas sólo existen en el Amazonas. De 96 a 120 variedades de árboles están en riesgo de desaparecer, sin contar aquellos que aún no han sido estudiados, clasificados o descubiertos, algunos de potencial bioenergético desconocido o de gran valor farmacéutico, alimenticio o económico.

La preocupación mundial también se cierne sobre biomas específicos como el de la Sierra de la Macarena, considerado por científicos y expertos de la Unesco único en el mundo por sus características biofísicas. En este lugar pululan los cultivos y laboratorios clandestinos amparados por las FARC.

"La deforestación -señala el ingeniero Luis E. Parra, autor del informe 'Impacto ambiental de los cultivos ilícitos'- se traduce en el agotamiento de los inventarios nacionales de flora, la destrucción de la vegetación menor, la disminución de oferta de alimentos para la fauna terrestre y aérea, la desaparición de especies endémicas, disminución de material genético y por consiguiente, la destrucción de bancos germoplasmáticos." (Grandes concentraciones de micro-organismos).

Luego vienen la erosión y degradación de suelos. Dadas las altas precipitaciones de estas zonas, la recuperación de la tierra es prácticamente imposible por la pérdida acelerada de la escasa capa vegetal que queda.

Así, por cuenta de la guerrilla y del narcotráfico, se están destruyendo desconocidos e invaluables recursos genéticos de flora y fauna.

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6. CONTRA LOS PARQUES NATURALES

Otra amenaza al medio ambiente -evidenciada en la sierra de la Macarena- fue denunciada por el diario El Tiempo, el 1 de agosto de 2000, en un artículo de primera plana titulado "FARC destruyen cuatro parques nacionales". Este revelaba que los jefes de las FARC habían ordenado abrir 240 kilómetros de vías, depredando para ello los parques naturales de la Macarena, Picachos, Tinigua y Sumapaz; verdaderas maravillas paisajísticas, reservas de biósfera y fábricas de agua. Con maquinaria robada y sin licencias ambientales, ese grupo guerrillero buscaba hacer carreteras que le permitieran salir de San Vicente del Caguán (donde tienen su principal concentración de hombres) a Villavicencio y a la provincia de Sumapaz -muy cerca a Bogotá- y a la población de Colombia (Huila); con el fin de efectuar diversas acciones ofensivas.

La región afectada cubre unos 35.000 kilómetros cuadrados y en ella confluyen los ecosistemas de la Orinoquía, la Amazonía y los Andes, lo cual la hace una de las más importantes del mundo.

Esas vías cruzan, sin ninguna contemplación, por el cañón del río Duda y también por Caño Cristales, un río de siete colores que ha sido llamado "el más hermoso del mundo"; al igual que por otras corrientes que bajan de la Serranía de la Macarena.

Adicionalmente, la explotación indiscriminada por parte de la guerrilla de recursos maderables en zonas de alta fragilidad ecosistémica, como la citada sierra de la Macarena, causa otro grave impacto directo sobre el medio ambiente.

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7. CONCLUSIONES

Con todo lo anterior se pone en grave peligro la bio-seguridad del país; la supervivencia de las comunidades campesinas e indígenas; el abastecimiento de agua y alimentos a las ciudades; la función de la región amazónica como principal pulmón del planeta Tierra y su papel como regulador del clima. Al igual que se amenaza el equilibrio de la Orinoquía y la zona Andina por erosión, empobrecimiento de la tierra y envenenamiento de las aguas.

Al tiempo que se llevan al borde de la extinción desconocidos e invaluables recursos genéticos tanto de flora como de fauna. Por cuenta de las guerrillas de las FARC y del ELN, de sus cultivos ilícitos y sus atentados contra el sistema petrolero, se están destruyendo verdaderos bancos de vida y vastos hábitats de mamíferos, peces e insectos, al igual que de plantas que pueden ser en el futuro materia prima para la elaboración de medicinas y potenciales recursos alimenticios para un mundo que los requiere.

Por todo ello, es necesario que en los albores del siglo XXI, que demanda respuestas globales a los nuevos desafíos, la comunidad nacional e internacional cierren filas en defensa de la vida y en contra del terrorismo, repudiando los actos violentos contra los seres humanos y contra la naturaleza, y que aíslen política, diplomática y policialmente a quienes los ejecutan.

Y por otro lado, se hace urgente el establecimiento de un tribunal internacional (que podría ser adscrito a la ONU) que se encargue de juzgar los crímenes contra el medio ambiente, que son hoy delitos sin fronteras y atentados contra la humanidad entera, y que sean emplazados ante él, los grupos criminales cuyo accionar se ha descrito.

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8. BIBLIOGRAFÍA

-Castillo, Fabio. Los jinetes de la cocaína. Editorial Documentos periodísticos. Bogotá. 1988.
-Cortés, Luz Mary. Megadiversidad Biológica. Artículo de prensa. El Tiempo. Bogotá. 21 feb. 1999.
-Díaz, Hernán. Conferencia sobre Maderas de Colombia. Gobernación de Cundinamarca. 30 sept. 2000.
-Escuela colombiana de ingeniería El futuro del proceso de paz. Mesa redonda. Revista de la Escuela. Bogotá. Sept. 2000.
-Fundación RenaSer. Album Nuestra fauna. Bogotá. 1986.
-La Rotta, Jesús. Las finanzas de la subversión colombiana. Ed. Los últimos patriotas. Bogotá. 1996.
-Olivos, Alberto. Conferencia sobre Recursos Hídricos. Academia de Historia. Bogotá. Agosto 2000.
-ONU. Informe de la Comisión Amazónica sobre Desarrollo y Medio Ambiente.
-Organización Ambientalista Conservación Internacional. Megadiversidad.
-Palacio, Jorge. Amazonía. U.N. Docum. #14. El Tiempo. Bogotá. 17 Sep. 2000.
-Parra, Luis E. Impacto Ambiental de los cultivos ilícitos (informe).
-Samper, Mady. Senderos de la amapola. Ed. Planeta. Bogotá. 2000.
-Sweeney, Jack. Sliding toward doom. ABC News. On Line. 15 Dec. 2000.
-Universidad Nacional. Geografía de la guerra. El Tiempo. Bogotá. 17 oct. 1999.
-Villamil, Luis C. Recursos genéticos desde la perspectiva universitaria. Revista Cerros. Bogotá. 1997.
Artículos varios:
-Farc destruyen cuatro parques nacionales. El Tiempo. 4 ago. 2000.
-Van 53 ataques a los oleoductos. El Tiempo. 21 ago. 2000.
-Derrame de petróleo... otro conflicto. El Tiempo. 21 ago. 2000.
-Atacado el oleoducto trasandino. El Tiempo. 3 sept. 2000.
-El amigo de Jojoy. Revista Cambio. 6-13 nov. 2000. (Sobre la conexión FARC-Cartel de Tijuana).
-La gente de Puerto Asís (Putumayo). Revista Cromos. 6 nov. 2000.

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Créditos

Este informe, elaborado por el Grupo de Investigaciones Ambientales de la Federación Despertar, lleva el respaldo de las siguientes organizaciones no gubernamentales comprometidas con el derecho a la vida, la justicia y la protección de la naturaleza:

Elaborado por:

-Asociación Acción por Colombia
-Centro Estudios Sociopolíticos del Caribe - CESCA
-Centro de Investigación y Desarrollo - CIDE
-Corpporación Amor por Colombia
-Realidad Colombia
-Corporación Casiopea
-Fundación Libertad y Orden
-Huellas Verdes

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Socio Económico

Uribe Presidente - 27 de Mayo

 

 

 

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Proyectos

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