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"Las FARC-EP son responsables por atrocidades sistemáticas
contra civiles," afirmó José Miguel Vivanco director
ejecutivo de Human Rights Watch. "Las FARC-EP tienen que abandonar
el uso de bombas de cilindros de gas inmediatamente por que su uso
constituye una grave violación del Derecho Internacional
Humanitario.".
Los cilindros de gas son armas indiscriminadas, no convencionales;
es imposible apuntar con precisión estos artefactos y por
lo tanto es facil que estos impacten en objetivos civiles y provoquen
la muerte de civiles en muchos casos victimas evitables. El Derecho
Internacional Humanitario prohíbe los ataques contra civiles
y objetivos civiles. El empleo de un cilindro de gas en un área
civil constituye una violación de la prohibición de
los ataques indiscriminados prevista en el derecho internacional
humanitario. Se esta reconociendo internacionalmente cada vez más
que los ataques directos o indiscriminados contra civiles durante
un conflicto armado interno se constituyen crímenes de guerra.
HRW, recordó que el uso de armas indiscriminadas viola uno
de los principios más básicos del derecho de la guerra,
que exige hacer una distinción entre combatiente y no combatiente,
y entre objetivos militares y propiedades o lugares protegidos.
Igualmente documentó el uso de cilindros de gas por parte
de las FARC en por lo menos veintisiete ataques perpetrados desde
julio del 2001, sin incluir el reciente ataque Bojayá, Choco.
Durante estos ataques han muerto innumerables civiles y resultaron
heridos otros cuarenta y cinco, entre ellos diez niños. Estos
artefactos han causado innumerables daños a escuelas, iglesias,
viviendas y lugares de trabajo de civiles en Colombia.
Calificó el ataque contra la población de Bojayá
como un crimen de guerra que debe ser condenado por la comunidad
internacional y juzgado por las instancias correspondientes. Insto
nuevamente al responsable de las FARC Manuel Marulanda Vélez,
a cesar los ataques contra la población civil.
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