| Esta vez, los muertos
resultaron ser siete trabajadores de la finca Montesol vereda Salsipuedes
municipio de Apartado, una mujer que recolectaba fruta rechazada y
un hombre de 28 años que buscaba trabajo.
La premeditación y la forma salvaje como fueron
ejecutadas victimas no tienen comparación y por su puesto
justificación. Un comando armado del V frente de las FARC,
llegó a eso de las 06:15 a.m, del viernes 26 de abril a la
finca Montesol, filaron a las personas que se disponían a
iniciar labores, los hicieron tender a la fuerza en el suelo y procedieron
a disparar sobre las victimas, algunas en la desesperación
lograron salir corriendo, pero fueron alcanzadas por disparos de
fusil, causándoles heridas en diferentes partes del cuerpo.
Los heridos resultaron ser ocho entre hombres y mujeres, todos trabajadores
dedicados toda su vida a trabajar las técnicas del banano,
ninguno pertenecía a actor armado alguno. Mientras un grupo
de dedicaba a asesinar trabajadores, otro destruía con explosivos
la empacadora. La nueva incursión de las FARC sobre Urabá
deja tras de sí destrucción y muerte, desnudando las
negras intenciones de las FARC sobre Urabá.
Las autoridades identificaron a las victimas como:
Luis Enrique Guisao, de 42 años; Luis Henry Gómez
Cardona, de 25; Denis Patricia Carvajal Durango, de 28, esposa del
anterior; Enrique Sánchez Suárez, de 42, José
Alberto Martínez Ballestas, de 45,Juan de la Cruz Borja Sepúlveda,
de 43, Albeiro de Jesús Ledesma, de 36, Agustín Colmenares,
de 36 y José Viviano Hurtado. Este hecho se constituye en
una infracción grave al Derecho Internacional humanitario,
de acuerdo a lo estipulado en el Capitulo V protección
de las victimas de los conflictos armados no internacionales, Articulo
3 común a los Cuatro convenios, protocolo adicional II, sección
II.- La población civil no serán objeto de ataques,
además quedan prohibidos los actos cuya finalidad sea atemorizar
a la población.
Los hechos descritos demuestran una vez más
que las organizaciones insurgentes en Colombia, lejos están
de acatar y respetar las normas del DIH. Sus acciones salvajes y
salidas de toda lógica, buscan someter por la fuerza a la
población civil, las FARC no están interesadas en
respetar la neutralidad de la población, la han convertido
en objetivo de guerra.
Las gentes de Urabá, hacen un llamado a la
comunidad internacional para que se pronuncien rechazando y condenando
este tipo de hechos por considerarlos bárbaros e inhumanos.
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