Voces de un secuestro... FARC asesinaron una ilusión.

José Norberto Pérez Ruiz, nació en la pequeña población de Buga, departamento del Valle. Desde muy temprana edad a su hijo Andrés Felipe le diagnosticaron cáncer. La penosa enfermedad de su hijo lo obligó a vincularse a la Policía Nacional. En la institución le costearon los gastos médicos al pequeño niño, a quien antes de cumplir el primer año de edad ya le habían extirpado un riñón.

En los abatares de su profesión, el Cabo Pérez Ruiz, debió salir trasladado como Comandante del Puesto de Policía de Santa Cecilia, población cafetera ubicada en el departamento de Risaralda, municipio posteriormente atacado por las FARC el 17 de Marzo de 2000, acción en el que resultó secuestrado el Cabo Pérez junto con otros cuatro agentes.

Volver al Inicio >>
Para finales del año 2001 el cáncer en el cuerpo de su pequeño hijo Andrés Felipe, ya había invadido su otro riñón y parte de uno de los pulmones, la muerte a sus doce años era inevitable. Múltiples organizaciones de Derechos Humanos, el CICR, Human Rights Watch y el propio gobierno de Colombia, pidieron a las FARC liberar al Cabo Pérez, para permitir un encuentro con su hijo, los insurgentes negaron de plano tal solicitud y exigieron canjear al Cabo José Norberto Pérez por un guerrillero. El Pequeño Andrés Felipe, perdió su lucha contra el cáncer, muriendo finalmente el 18 de diciembre del 2001, sin lograr ver a su padre, quien en imágenes facilitada por las mismas FARC parecía guardar esperanzas sobre la enfermedad de su hijo.

El jueves 4 de Abril de 2002, insurgentes del noveno frente de las FARC infringiendo normas relativas al comportamiento de los combatientes y protección de los prisioneros de guerra, contenidas en el III convenio del 12 de Agosto de 1949, Protocolo Adicional I, Titulo III, sección III Protección de los Prisioneros de Guerra, asesinaron al Cabo Primero de la Policía Nacional José Norberto Pérez y al agente Víctor Manuel Marulanda.

Los cuerpos sin vida fueron entregados por los insurgentes a una delegación del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) que debió desplazarse hasta el Corregimiento de Santa Ana del Municipio de Granada, Oriente Antioqueño, a recoger los cuerpos.

Los rebeldes dispararon a los uniformados por la espalda cuando pretendían escapar. Indicaron empelados de la funeraria San Vicente, donde permanecieron por algunas horas los cuerpos de las víctimas, el subintendente Marulanda tenía nueve tiros en la espalda, los glúteos y la pierna y el cabo José Norberto presentaba una herida de fusil junto a su ojo derecho y también en la espalda "Del cabo primero Pérez, el país y el mundo tienen en su memoria la imagen de su hijo Andrés Felipe, quien consumido por el cáncer, imploró una y otra vez a las Farc la liberación de su padre, pero la organización no dio ninguna muestra humanitaria y el niño murió soñando con su progenitor.", comento el Diario "El Colombiano" de Medellín.

En el articulo 13 del III convenio se estipula, en general, que los prisioneros de guerra deberán ser tratados en toda circunstancia humanamente y que, ha reserva de cualquier trato privilegiado, basado en la graduación, el sexo, el estado de salud, la edad o las aptitudes profesionales serán todos tratados de la misma manera. Se puntualiza que no podrá someterse a ningún prisionero a mutilaciones físicas, desaparición forzada, ajusticiamiento o a experimentos médicos o científicos.

Arriba >>

Volver a Temas>>